El componente principal del refrigerante, el glicol etilénico, se oxida gradualmente con el calor del motor y por el contacto con el aire dentro del depósito, cuando ha pasado el período de servicio llega a ser muy corrosivo.
Por lo tanto, es necesario reemplazar periódicamente el refrigerante usado por uno nuevo a intervalos señalados. En condiciones normales, este cambio es necesario cada 40.000 kms