Este cambio de aptitud hay que explicarlo en un contexto más amplio.
Le Corbusier siempre fue una de las figuras más influyentes en el
grupo, para él, los arquitectos catalanes debían convertirse en unos fieles
aliados , en su reivindicación como lider de la nueva arquitectura
frente al pensamiento centroeuropeo. Como comenta J. M. Rovira
"Le Corbusier tenía una predisposición contra las culturas del Norte
que siempre consideró alejadas del ideal de orden que la civilización
mediterránea le ofrecía y que, desde 1911 y su viaje a Oriente, habia
idealizado en la imagen del Partenón, el verdadero protagonista de
" Vers une architecture"7 constantemente Le Corbusier rechazaba una
y otra vez los postulados de "los del Norte", demasiado tecnicistas
para su concepto lírico de la arquitectura en el que arte y técnica debían
convivir. Pero en 1935, la situación era muy distinta a la de finales
de los 20 o principios de los 30. La hegemonía arquitectónica y cultural
centroeuropea se derrumba, en gran medida por la subida al poder
de los totalitarismos en Alemania o los cambios de rumbo en la URSS